(by Andrea González)
La búsqueda de la individualidad es algo que el ser humano
persigue desde tiempos remotos. Hoy día, surgidas de dicha necesidad, podemos
encontrar un sinfín de “tribus urbanas” desperdigadas por el mundo; se trata de
agrupaciones de jóvenes que siguen un estilo similar, tanto en vestimenta como
en, normalmente, gustos.
Si nos desplazamos a Tokio, podemos encontrar una gran
cantidad de tribus urbanas llamativas, especialmente en el barrio de Harajuku.
Se trata de estilos que pueden asemejarse o no, pero que, definitivamente, han
tenido trascendencia en otras partes del mundo, donde se han convertido en
tendencia.
Uno de los estilos más recargados es el estilo decora. Las muchachas –y muchachos- que
visten en este estilo llevan ropa infantil, con colores chillones, y lo más
llamativo: se llenan de horquillas el cabello, generalmente teñido, y se cubren
de accesorios decorativos infantiles, portando además peluches consigo.
Las lolitas son un grupo de jóvenes influenciadas por las
muñecas de porcelana, pero existen tantas subculturas diferentes, que cada una
tiene un nombre distinto. Los más importantes son: el gothic lolita, que mezclan los elementos góticos como las
decoraciones o los colores con los vestidos y zapatos de muñeca de porcelana
característicos de las lolitas; el sweet
lolita, que se inspira en los vestidos rococós y barrocos, pero mantiene la
línea de los vestidos; el punk lolita,
que une los conceptos de de “gastado” y “transgresor” con las faldas y blusas
pomposas; el classic lolita, un
estilo más maduro, con menos pomposidad y colores menos saturados; y estilos
inspirados en los vestidos tradicionales chinos y japoneses, llamados qi-lolita y wa-lolita, respectivamente. Existen otros muchos como el hime (princesa) lolita, kuro (negro) lolita, shiro (blanco), ero
(sexy) lolita…
Algo similares a los góticos, pero muy distintos, son los visual kei. Nacido de un estilo de
música rock que llegó a Japón entre los 80 y los 90, rechazan el estereotipo de
japonés uniformado, y suelen llevar muchísimo maquillaje y peinados
excéntricos. Dentro de esta tribu urbana hay muchas subculturas, pasando de
estilos más radicales con rejillas, hebillas y estampados a rayas a trajes muy
de época.
Destacando entre el afán por la pomposidad o extravagancia
de los vestidos o los colores de cabello pastel o enérgicos, tenemos a la tribu
urbana de los ganguros, que busca
romper el canon de belleza oriental de piel pálida. Buscan una piel morena, muy
morena, bien sea de rayos UVA o por espráis que tiñan la piel. A pesar de esto,
pintan sus labios y la zona alrededor de los ojos de blanco, signo
identificativo. A veces también usan uñas postizas o pelucas. Se diferencian
dos grados; los yamanba son los que
siguen el estilo de esta tribu urbana a un nivel mucho más extremo que los manba.
Más similar a esta tribu urbana que a otra, podemos encontrarnos
también a las gals o gyaru. Podría definirse literalmente
como un estilo “pijo”. Son generalmente adolescentes adineradas que cuidan
mucho su imagen y están obsesionadas con la ropa de marca. Siguen los estilos
de las mujeres occidentales, generalmente con las mujeres californianas como
modelo a seguir. Su versión masculina se considera el equivalente japonés a
“metrosexual”, y son encarnados por los “hosts”,
hombres jóvenes que trabajan en bares y atienden a las mujeres de una cierta
edad.
Por último pero no menos llamativo, existe la tribu urbana
del cosplay. La palabra viene de “costume play”, pues se trata de un
“juego” en el que interpretan a personajes de ficción. Esta tribu urbana se
viste como sus personajes favoritos, y aunque para muchos es algo exclusivo de
eventos como convenciones de este mundillo para mostrar la lograda
caracterización, algunos llegan más lejos y lo asumen como una forma de vida.
Estos estilos cruzan fronteras, y ya se puede ver gente en
otros países asumiendo los pomposos vestidos o los peinados extravagantes.
Harajuku y Tokio evolucionan día a día, incluyendo todas estas tribus urbanas,
por lo que siempre están desarrollándose nuevas vertientes o estilos
completamente nuevos. Hoy podemos encontrarnos con este nido de originalidad y
extravagancia, ¿quién sabe qué más puede haber?



